Meditar para calmar la mente
¿Crees que meditar implica vaciar la mente por completo? ¿Te han sugerido que la meditación consiste en despejar la mente de pensamientos? Lamento decirte que esto no es del todo preciso. En este artículo desafiaré este 'mito' en torno a la meditación y te mostraré cómo esta práctica puede ser un recurso valioso para aquietar la mente.
Pensamientos y sufrimiento Nuestros pensamientos suelen ser una de las principales fuentes de estrés y sufrimiento en nuestra vida. Los pensamientos recurrentes, a veces obsesivos, pueden atormentar a muchas personas. En la tradición budista, se utiliza la metáfora de la "mente de mono" para describir esa mente que salta frenéticamente de un pensamiento a otro. Vivir atrapados en una mente que no se detiene y que no nos brinda descanso puede resultar agotador. Por ello, a menudo intentamos escapar de nuestros propios pensamientos, aunque sabemos por experiencia que no es una tarea sencilla...
El Maestro Zen Dokushô Villalba compara la producción de pensamientos por parte de la mente con la generación de bilis por el hígado o de jugos gástricos por el estómago. Así como no podemos controlar la secreción de bilis o jugos gástricos, tampoco podemos detener nuestros pensamientos, a pesar de nuestros esfuerzos.
Muchas personas recurren a la televisión, las redes sociales, la comida, el sexo o las drogas como vías de escape. Otros intentan silenciar su mente a través de la meditación. Sin embargo, es importante entender que la meditación no busca suprimir nuestros pensamientos de manera mágica. Al contrario, el camino hacia la calma mental profunda requiere paciencia y compromiso, comenzando por crear el espacio necesario para que nuestros pensamientos puedan manifestarse.
La analogía del cine del proyeccionista loco Al meditar, es como adentrarse en una sala de cine sin conocer la película que se proyectará. En realidad, es como estar en un cine manejado por un proyeccionista caótico que muestra fragmentos de cientos de películas diferentes sin una secuencia lógica. La mente de mono es la encargada de este programa.
A veces, nuestra mente puede ser un verdadero caos... Te sientas allí, concentrado en tu respiración. Inspiras, espiras. Inspiras, espiras. De repente, te llega a la mente una transferencia que debes realizar. Luego te preguntas sobre tu salario y si obtendrás ese ansiado ascenso.
Después de un momento, recuerdas que estabas meditando y vuelves a enfocarte en la respiración. Sin embargo, no tardas mucho en distraerte nuevamente. Te preocupas por tu madre, te entristece verla sola y lejana. Te gustaría visitarla más a menudo, pero la distancia y tus finanzas lo hacen complicado. El ascenso laboral sería de gran ayuda en esta situación.
Regresas a la respiración. Inspiras. Espiras. Inspiras. Espiras. Hasta que la alarma suena de nuevo, te has perdido en tus pensamientos unas 17 veces más. De repente, te encuentras pensando en un antiguo amor, algo que ni siquiera recordabas desde hace años.
En lugar de encontrar una mente en blanco, te das cuenta de que estás en el cine del proyeccionista loco. Así es la meditación. Las primeras experiencias suelen ser así, incluso para quienes llevan años practicando. Personalmente, llevo más de 15 años meditando y aún me sorprendo con las películas que proyecta mi mente...
Las nubes y el cielo azul Imaginemos algo diferente; olvida el cine. La meditación es como convertirte en el cielo. El cielo es azul, pero las nubes lo atraviesan y lo cubren constantemente, llegando incluso a ocultarlo por completo en ocasiones.
Sin embargo, el cielo permanece inmutable. Lo que varían son las nubes. Al cielo no le importa si las nubes son blancas, grises o negras, ni siquiera si no hay nubes en absoluto.
Esta debe ser tu actitud al meditar. Deja que pasen las nubes blancas, grises y negras. Sin apegos, sin aversiones, sin juicios, con ecuanimidad. Las transferencias vienen y van, tus preocupaciones aparecen y se desvanecen. Eran nubes pasajeras (todas lo son). Y tu conciencia es el cielo azul.
Con el tiempo y la práctica, habrá más días de cielo despejado. Aunque las tormentas ocasionales y los días nublados seguirán presentes. La vida es transformación.
Cuando mueras, tus pensamientos cesarán. Si caes en coma, supongo que también. Durante la noche, disfrutarás de unas horas de paz. Sin embargo, mientras estés despierto, tus pensamientos estarán contigo. Por ello, es fundamental reconciliarte con ellos.
La meditación no eliminará las nubes, pero sí facilitará su tránsito. Te enseñará a dejarlas pasar sin ansiedad, a sufrir un poco menos durante las tormentas, a no amargarte en los días nublados y a disfrutar plenamente de los días de cielo limpio y puro.
El objetivo no es vaciar la mente por completo, sino cultivar la calma mental y la ecuanimidad.
